KAPPING GEL O SOAK OFF

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¿Qué es el kapping? 

 

Es una técnica para proteger a la uña en su crecimiento, mediante la cual se aplica una capa de gel fortificador alcanzando el largo de la uña. Contamos con dos tipos de kapping diferentes: el kapping gel y el kapping soak off. El uso de uno u otro será recomendado por la profesional. El kapping gel otorga mayor dureza a la uña. El soak off conserva mucha más flexibilidad, casi la misma que la de la uña natural, y así se adapta mejor a sus cambios de curvatura (que cambia con la temperatura y humedad). Por eso causa menos estrés a la uña, y permite que la decoración dure a veces incluso más. Además, no requiere limar la uña antes de su aplicación. Como el gel tradicional, resiste disolventes como el agua, el alcohol o un quitaesmaltes tradicional, pero se disuelve con acetona así que para quitarlo no hace falta el uso de torno. 

 

¿Qué diferencia hay entre Kapping y semipermanente?

 

El esmaltado semipermanente suele durar entre 2 y 3 semanas. Tiene una dureza media, siendo más resistente que un simple esmalte tradicional. Para su remoción se utiliza un producto con el que se empapan las uñas y se deja actuar unos 10 minutos aproximadamente y luego se desprende como una capa. El kapping puede durar hasta 4 semanas. Tiene una dureza alta, por lo que es más resistente que el esmaltado semipermanente. Para quitar este producto hace falta una fresa con una punta diamantada que nos permita retirar el producto.

 

¿Para qué sirve el kapping? 

 

Para conferirle dureza y proteger a las uñas de quebrarse mientras alcanza la longitud deseada.

 

¿Cómo se mantiene el kapping?

 

Dependiendo del tipo de kapping aplicado, el kapping gel necesita un service cada 15-20 días. Para retirarlo se cobra remoción. El kapping soak off se remueve completamente y se vuelve a aplicar, en caso de repetir el servicio no se cobra remoción. En caso de solo remover se cobra como retirado de esmalte semipermanente.

 

¿Qué cuidados requiere? 

 

Cómo las uñas esculpidas, es importante no golpearlo, morderlo ni mantenerlo húmedo por mucho tiempo. Tampoco exponerlo a detergentes agresivos.

 

¿Qué esmalte se puede usar? 

 

Cualquiera. Lo positivo del esmalte común es que podés cambiarte el color cada semana si querés. En el caso de semipermanente, durará intacto hasta el próximo service o remoción.